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La recuperación del balance agrícola ganadero
En la actualidad los precios de los granos vienen de más a menos y los de la carne y la leche vienen de menos a más; hay condiciones para que se geste un nuevo equilibrio.
Cambio. El año 2010 marcará el comienzo de una nueva etapa más pareja entre las actividades agrícolas y pecuarias. BLASINA & TARDÁGUILA ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR La expansión en el consumo de proteínas liderada por Asia y las limitaciones en la oferta de los combustibles fósiles fueron factores decisivos para la revolución sojera que casi de la nada pasó a ocupar más de 800 mil hectáreas. Llegará al millón de hectáreas, pero el crecimiento a partir de la próxima primavera se le hará más arduo. En ese período todas las materias gozaron de un período favorable y la ganadería tuvo momentos diversos. Tanto la carne como los lácteos tuvieron períodos de precios muy altos, pero que fueron alternados con situaciones de sequía y bajos precios el año pasado. Los vaivenes en la demanda de lácteos por la crisis de la melamina golpearon por un lado. El freno de las ventas de carne a Rusia y la mayor cautela de los consumidores de Europa y Estados Unidos ante los cortes de carne de alta calidad y precio por la crisis financiera afectaron por otro. Ambas situaciones contrastaron con la persistente y creciente demanda de soja desde China. La oleaginosa mostró además en los años de sequía una considerable capacidad de resistir, que le dio una fuente adicional de competitividad. Además la crisis del trigo argentino en los últimos dos años permitió un oasis de altos precios para el trigo uruguayo. Pero la marea ha empezado a cambiar y una lógica más equilibrada se irá instalando gradualmente. Esa competitividad diferencial que tuvo la agricultura en los últimos años se tradujo en una captación de tierra que ha sido extendida desde Estados Unidos hasta Argentina, en una oleada de la que no quedó afuera Uruguay. Ahora falta ganado en Estados Unidos, Argentina y también aquí. Mientras que la producción de granos en los últimos dos años creció a un ritmo tal, que varios mercados agrícolas corren riesgo por primera vez en muchos años de saturarse, especialmente cuando las lluvias traerán más que abultadas cosechas. Por ejemplo el stock mundial de soja está dando el mayor salto de su historia y será difícil que las compras de China puedan mantener el nivel de precios sin dar una señal de saturación en los mercados. La cosecha en curso de América del Sur, sumada a la de Estados Unidos generará un alza en las reservas mundiales de 45% respecto al año pasado. Nunca hubo un aumento tan fuerte de un año hacia el siguiente. Y el área sembrada en Estados Unidos la próxima primavera podría no bajar, de acuerdo a sondeos de consultoras estadounidenses. Por el contrario, podría darse otro récord de área en América del Norte o al menos mantenerse la muy importante superficie de la zafra pasada. Por ahora el mercado aguanta. Incluso durante las últimas dos semanas se ha mantenido firme y esta semana alcanzó el mayor nivel en un mes. Los productores uruguayos tuvieron la posibilidad de vender el grano a US$ 330 por tonelada, y por ahora los números siguen dando. Sin embargo, parece acercarse el momento de diversificar las rotaciones porque los riesgos del tándem soja trigo aumentan significativamente. Con el cultivo de invierno Uruguay ha vivido en un dulce limbo derivado del colapso de la producción argentina en los últimos dos años y de la brasileña en el último. A los argentinos los castigó la sequía y el gobierno, a los brasileños el exceso de lluvias. Los US$ 200 que consigue el trigo uruguayo de buena calidad como mejorador de las harinas brasileñas es un precio absolutamente excepcional en el mercado mundial. Es muy difícil que dicho precio se repita en la próxima zafra, porque aunque persista el malhumor de los agricultores argentinos con la administración Kirchner, la restricción de la sequía no estará presente y el área triguera aumentará. A su vez, El Niño ya se está debilitando y la producción brasileña también puede mejorar en cantidad y calidad. El stock mundial de trigo también se ha recuperado y se ubicará en 190 millones de toneladas el año próximo. Serán los mayores niveles desde 2002. La combinación de mayores áreas sembradas y mejores rendimientos a nivel mundial que generó la ola de altos precios que fue de 2003 a 2008 finalmente ha logrado abastecer al mercado de los dos granos principales de Uruguay. El desafío generado por el cambio estructural en la demanda persiste a nivel del mercado mundial en el maíz. A pesar de los extraordinarios niveles de producción de Estados Unidos, las reservas no logran recomponerse y la demanda por etanol sigue creciendo. Eso permite que Uruguay esté exportando volúmenes importantes del grano de las primeras partidas de la cosecha en curso. Cada año el consumo mundial de maíz aumenta en 30 millones de toneladas y eso sigue como un desafío duro de resolver. La articulación llega sola. En el plano local, los productores lecheros y ganaderos empiezan a disfrutar de una relación insumo producto favorable. La perspectiva comercial de la ganadería de carne y lácteos va de menos a más, con precios firmes por los productos y una demanda local, regional e internacional estructuralmente escasa. Argentina es un caso típico. Está empezando a levantar la cosecha de soja más grande de su historia, pero no tiene carne ni para su tradicional consumo interno y es casi seguro que no logrará cumplir con el cupo Hilton. En Estados Unidos el panorama tiene similitudes. La oferta de carne vacuna es muy baja y no se recuperará hasta el año 2013, porque estos últimos años fueron de liquidación del rodeo. Para los tamberos la relación del precio de la leche con el del maíz tiende a ser similar a la de los mejores momentos de 2008. Vale el doble la leche (US$ 30 centavos por litro) que el maíz (US$ 15 centavos por kilo). De modo que la agricultura con su aumento de oferta va generando condiciones que potencian la producción animal. Las buenas relaciones de precios entre el grano y la carne potencian la demanda por terneros, que están también con precios similares a los de los picos de 2008. El mercado parece sabiamente restablecer equilibrios entre las actividades. El área de soja crecerá un poco más, la de trigo incluso es posible que aumente levemente. Pero el equilibrio está más cerca. No solamente en términos de estabilizar superficies, sino también en términos de premiar en forma más pareja el esfuerzo que hace un tambero con el que hace un agricultor. Aunque es posible que los márgenes agrícolas sigan siendo mayores, esa diferencia es ahora un premio lógico por un mayor riesgo, mientras que el productor lechero o ganadero tendrá un margen aceptable con un nivel de riesgo más manejable. El período 2010 y 2011 debería estar marcado por un regreso a un sano equilibrio. Se vienen desafíos inéditos para la soja a nivel mundial acumulando stocks y dependiendo cada vez más de que la voracidad de China no haga la más mínima pausa. Para el trigo el desafío es más local. En el próximo otoño volverá a plantarse un área muy importante, que deberá intentar superar la “Brasil dependencia”. Dudosas alternativas de diversificación La combinación trigo/soja en muchas zonas del país no es sustentable, dijo este miércoles el futuro ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre. La apreciación puede ser correcta, pero las alternativas no parecen claras. El trigo que se siembre en el próximo otoño enfrentará el riesgo de una mayor competencia del grano argentino y de una perspectiva sanitaria con posibilidad de ataque de hongos, pero las opciones para los productores no abundan. La cebada, que es la alternativa más obvia, tuvo fuertes problemas comerciales la zafra pasada y todo hace suponer que las malteras deberán hacer un gran esfuerzo para conseguir mantener la superficie del año pasado. La colza canola no logra afianzarse en Uruguay, tal vez por la complejidad de algunas etapas del cultivo como la cosecha. Y la propia expansión de la agricultura ha encarecido el precio de las semillas que otrora se usaban para hacer praderas asociadas a la agricultura. Especies que antes eran de uso corriente llevan ya tres años de escasez y altos precios. Es el caso del Lotus, leguminosa clave de las praderas uruguayas que tendrá este año por tercera vez consecutiva un nivel alto de cotización por lo menguado de la cosecha. De esta forma, las praderas tampoco parecen ser una opción que vaya a ser adoptada generalizadamente para diversificar el riesgo. En lo que refiere a alternativas a la soja, tampoco abundan. El costo de producir maíz se ha disparado y algunos agricultores lo estiman en US$ 700 por hectárea. Eso hace del cultivo algo riesgoso que solo puede ubicarse en las mejores chacras. Y el resto de los cultivos de verano de secano casi ha colapsado. El girasol fue barrido del mapa por sus problemas sanitarios, la menor fluidez de su comercialización, entre otros problemas. En Argentina tendrá la cosecha más baja de los últimos 28 años y acá el panorama es de una caída todavía mayor. El sorgo creció y fue una alternativa, hasta que la producción saturó al mercado interno y quedó claro que por el momento exportar el grano es algo complejo. La posibilidad de exportar el grano de sorgo a China para la alimentación de ganado, fue manejada por el propio ministro entrante, Aguerre, ante una delegación de ese país, según declaraciones que emitió Radio Rural. Mientras no se formalice un mercado de exportación de sorgo el cereal tampoco será una alternativa generalizada. Juntos productores e investigadores deberán estudiar como armonizar y abrir opciones para las rotaciones uruguayas. Breves US$ 330/ton obtuvieron los productores por la soja El doble vale la leche en relación con el maíz Fuente: Observa
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